Un saludo de paz. Hoy comenzamos el año jubilar del tránsito de nuestro Padre San Francisco.
Cada año, la celebración del aniversario de San Francisco de Asís es una oportunidad para recordar su mensaje de humildad, paz y amor por toda la creación. Su vida y enseñanzas siguen siendo un ejemplo de sencillez, servicio y respeto por los demás.
San Francisco de Asís es reconocido por su profunda conexión con la naturaleza y su compromiso con los más necesitados. Su legado invita a vivir con gratitud, solidaridad y cuidado del entorno, valores que siguen siendo vigentes en nuestra sociedad.
En este aniversario, celebramos su vida, su espiritualidad y su llamado a construir un mundo más justo, fraterno y en armonía con la creación.
Decreto
En el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, se convoca un año jubilar especial con indulgencias plenarias.
«Recuerden a nuestro padre y hermano Francisco, para alabanza y gloria de Dios, pues Él lo ha engrandecido entre los hombres y lo ha glorificado ante los ángeles. Oren por él, como nos lo pidió en vida, e invóquenlo para que Dios nos haga partícipes, junto con él, de su santa gracia».
Mientras aún son actuales y eficaces los frutos de la gracia del Jubileo Ordinario del año 2025, que acaba de concluir —en el que se nos alentó a todos a caminar como peregrinos de esta esperanza que no defrauda (cf. Rom 5,5)—, se añade ahora, como ideal continuación, una nueva ocasión de júbilo y santificación: el octavo centenario del feliz tránsito de San Francisco de Asís de la vida terrenal a la patria celestial (3 de octubre de 1226).
En los últimos años, otros jubileos importantes han estado vinculados a la figura y a las obras del Santo de Asís: el VIII centenario de la creación del primer nacimiento en Greccio; de la composición del Cántico de las criaturas, himno a la santa belleza de la creación; y el de la impresión de las Sagradas Llagas en el Monte Alverna, casi un nuevo Calvario, dos años antes de su muerte. El año 2026 marcará la culminación y conclusión de todas estas celebraciones: será, de hecho, el Año de San Francisco, y todos estaremos llamados a santificarnos en la contemporaneidad siguiendo el ejemplo del Patriarca Seráfico.
Nuestro tiempo no es muy diferente del que vivió Francisco y, precisamente por ello, su enseñanza resulta hoy quizá aún más válida y comprensible. Que este Año de San Francisco impulse a todos —cada uno según sus posibilidades— a imitar al poverello de Asís, a formarse, en la medida de lo posible, según el modelo de Cristo, de modo que la esperanza que nos ha visto peregrinos se transforme ahora en celo y fervor de caridad activa.
Su Santidad el Papa León XIV establece que, desde el 10 de enero de 2026 —coincidiendo con la clausura del Jubileo Ordinario— hasta el 10 de enero de 2027, se convoque un Año especial de San Francisco, en el cual cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de la paz.
La Penitenciaría Apostólica concede, con motivo del Año de San Francisco, la Indulgencia plenaria en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), aplicable también en sufragio por las almas del Purgatorio, a los miembros de las Familias Franciscanas y a todos los fieles que participen en peregrinación en cualquier iglesia o lugar de culto dedicado a San Francisco.
Dado en Roma, desde la sede de la Penitenciaría Apostólica, el 10 de enero de 2026, víspera de la fiesta del Bautismo del Señor.